Bar de comida informal con ambiente de pueblo: barra, mesas sencillas y cocina casera pensada para reponer fuerzas tras una ruta o un paseo por el valle.
Quienes lo visitan suelen destacar las croquetas, los platos de carne sin complicaciones, el café y los postres caseros, además de un trato familiar y amable. Los precios se mantienen en una franja asequible, ideal si buscas una comida sin protocolo.
En fines de semana puede llenarse: conviene preguntar disponibilidad con antelación.